jueves, 18 de diciembre de 2008

Aborto, sostenibilidad del medioambiente y meditación

A primera hora tengo la clase de Factores socioambientales y retomo el debate del último día: el aborto. Es un tema peliagudo donde los haya porque los unos acusan de homicidio a los partidarios y estos reclaman el derecho de interrumpir el embarazo dentro de un plazo establecido. Me posiciono en el sentido de no aceptar el aborto cuando no afecta directamente a la salud de mi mujer y no concurren los otros supuestos contemplados por la ley, violación o malformación fetal, si ella está de acuerdo. Si no se dan estas circunstancias, animo a ayudar a la prolongación del embarazo y la crianza del hijo o la adopción si estos cuidados no se desean dar. Pero hay que ser sensible a la opción de una mujer de no proseguir su embarazo si no es deseado, dentro de un plazo razonable. Los alumnos en contra del aborto sea cual sea la circunstancia intervienen con firmeza, aunque parecen mostrarse comprensivos cuando se les pide que se pongan en el lugar de las madres afectadas por los supuestos anteriores. Las mayoría de las chicas afirman que en esos casos no lo dudarían, abortarían, pero no están de acuerdo con el aborto como una forma más de anticoncepción, lo que les parece una frivolidad intolerable. La discusión deriva hacia el grado de concienciación de los jóvenes, se les atribuye más responsabilidad a ellas, sobre la necesidad de prevenir el embarazo. No es lo mismo "información" que "concienciación". Aprovecho para hacer hincapié en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y en la necesidad de usar métodos anticonceptivos de barrera (condón).

Con esta forma de desarrollar la clase se consigue mejorar el desarrollo intelectual de los alumnos, su capacidad crítica, su toma de conciencia de la realidad que les rodea. Además, generan criterio propio y capacidad discursiva, pudiendo poco a poco establecer un discurso propio con un pensamiento algo más complejo.

Durante la mañana, diversas tareas y por la tarde toca un interesante seminario dentro de la misma asignatura. Invito a una militante del grupo ecologista Amigos de la Tierra, que trabaja en acciones locales de pequeño alcance en principio, pero muy efectivas para la sensibilización a la problemática medioambiental. Hacen talleres en colegios, en barriadas, sobre la manera que mediante el consumo desmedido, el despilfarro de la energía la no reutilización de los desechos, entre otras muchas causas, se provoca el hundimiento del habitat que nos contiene. Se emplea un vídeo bajado de Youtube (La historia de la cosas) que recomiendo encarecidamente. Constituye una forma sencilla y eficaz de entender el absurdo de la espiral de destrucción y consumo en el que vivimos inmersos. A los alumnos, como siempre, les cuesta en principio pero poco a poco se van soltando. La chica ecologista sale satisfecha del encuentro.

Escucho un programa, también de salud, en la emisora desde la emito el mío (Radiopolis). Va más en la línea de la meditación, de lo energético, del esoterismo, pero, aunque muy popular, está entretenido. Me hacer reflexionar sobre mi estilo radiofónico, que hay que mejorar pero que tampoco está tan mal.

Me quedo esperando una llamada que no llega y un mensaje que no entra. ¡Ya llegarán y entraran cuando sea, hoy mañana, otro día...! No vendría mal adoptar un poco de la postura yogi que se desprende del programa de radio aludido. Un poquito de calma, que el carma está más lejos. El presentador invita a un ratito de meditación con el séptimo chacra. Me tengo que concentrar en el entrecejo y visualizar..., el azul iñigo y espero a ver que surge en mi horizonte... (musiquilla de flauta y otra resonancia monótona) no visualizo nada porque no me lo tomo en serio, no me puedo relajar mientras tecleo esto (teta y sopa no cabe en la boca)... sigue la músiquilla... un rato largo. Abro los ojos sin haber meditado nada y me dispongo a ir al bareto de la esquina. Al final suena una campanilla y la meditación se ha terminado. Conste que no pretendo faltar el respeto a los que practican estas artes, es que ahora no estoy por la labor, pero no digas nunca de este agua no beberé.


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