Después de una semana de vacaciones en el blog, me replanteo, ya lo había decidido antes, cambiar el tono del mismo, y para ello, siguiendo mi costumbre, lo cierro y abro otro, que es una forma de intentar un borrón y cuanta nueva. El motivo es que ahora mi estado de resoltero tiene poca relevancia, lo mismo que el que coma un primer plato de lentejas o un segundo de huevos con patatas. Tampoco es relevante la tarea que se realice en el trabajo, a no ser que inicie alguna reflexión de interés común. Hablar por hablar está bien, pero lo es menos dar el tostón con detalles nimios que apenas interesan ni al que los escribe. Por ello emigro con mi modesta música tipográfica al
El Cuadernillo de Cándido en
http://cuadernillocandido.blogspot.com/
donde hablaremos de cosas serias, pero no demasiado, que seriedad y tristeza se confunden frecuentemente.
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