La mañana comienza tras una noche de sueño bipartito, con un intervalo de meditación forzosa desde la cuatro a las seis de la madrugada. Este tiempo sería sumamente productivo, en cuanto a creatividad, si lo aprovechara, pero no se debe abusar de la vista, que bastante se quema ya a lo largo del día. Durante el desayuno compartido se toman decisiones conjuntas importantes, para avanzar en cuestiones comunes. Después, camino de la universidad, por impulso giro la bicicleta hacia una barriada cercana y visito por sorpresa a alguien llegado de lejanas tierras que hacía más de dos años que no venía. Nos alegramos mutuamente del encuentro, al igual que el resto de allegados presentes. No esperaban verme allí.
La sesión matinal empieza con una tutoría colectiva (cinco alumnas) que parecen tener buen nivel. Estamos preparando los exámenes de Enero y me gustaría que hubiera pocos fracasos. Me llevo un auténtico berrinche cuando alguno de los alumnos no especialmente torpes fracasa. El problema es que trato de seguir una escuela y unos conceptos más avanzados de los imperantes en el centro y eso genera dificultades de comprensión debido a que se mezclan los detalles de una corriente con los de otra. No obstante, como soy perseverante, creo que algo lograré. La clase ha sido dura. Cuando digo dura, me refiero a que cuesta que mantengan la atención. Está claro que como no la plantee en términos de interactividad, siendo la última de la mañana, no hay alumno que la aguante. El viernes próximo rectificaré.
El almuerzo, garbanzos con menudo, totalmente prohibido en mi dieta: hoy toca trasgresión. Segundo, acedías (o sobra la "s" o faltan acedías por que viene una sola, eso sí, con una guarnición muy elaborada) y postre, tarta de San Marcos, que no engorda por lo pequeña. Como extra, cafelito de verdad, nada de descafeinado hoy, que por la tarde hay que trabajar.
En la clínica, casos interesantes tanto por la problemática como por el tipo de pacientes. lo más destacado, un señor que inicia una necrosis debido a la diabetes y un marino de guerra, que me habla de la ruta de Santiago desde Sevilla y que debe tener un montón de historias que me gustaría escuchar.
A última ahora, una visita familiar para hacer unos deberes en este ordenador. Lo logran a medias. continuarán mañana.
¡La de cosas que se hacen a lo largo del día! Cuando llega la noche, se tiene que hacer una recapitulación para acordarse. Lo malo es que si no guardamos algo de ellas en la memoria ¿qué queda? Forman parte de nuestra presencia o son hechos ajenos a nosotros que pasan sin dejar huella. Es una cuestión recurrente. ¿Cómo aprehender la vida? Casi todo el que opina del tema dice que hay que vivir el momento, ser consciente de lo que sucede, notarlo, sentirlo, degustarlo... valorarlo en si mismo, independientemente de lo que signifique para el futuro, que en cualquier caso es incierto. Me alegro de haber disfrutado de la tutoría, me arrepiento de no haber aprovechado mejor la visita de última hora. No soy perfecto, sería insoportable.
La sesión matinal empieza con una tutoría colectiva (cinco alumnas) que parecen tener buen nivel. Estamos preparando los exámenes de Enero y me gustaría que hubiera pocos fracasos. Me llevo un auténtico berrinche cuando alguno de los alumnos no especialmente torpes fracasa. El problema es que trato de seguir una escuela y unos conceptos más avanzados de los imperantes en el centro y eso genera dificultades de comprensión debido a que se mezclan los detalles de una corriente con los de otra. No obstante, como soy perseverante, creo que algo lograré. La clase ha sido dura. Cuando digo dura, me refiero a que cuesta que mantengan la atención. Está claro que como no la plantee en términos de interactividad, siendo la última de la mañana, no hay alumno que la aguante. El viernes próximo rectificaré.
El almuerzo, garbanzos con menudo, totalmente prohibido en mi dieta: hoy toca trasgresión. Segundo, acedías (o sobra la "s" o faltan acedías por que viene una sola, eso sí, con una guarnición muy elaborada) y postre, tarta de San Marcos, que no engorda por lo pequeña. Como extra, cafelito de verdad, nada de descafeinado hoy, que por la tarde hay que trabajar.
En la clínica, casos interesantes tanto por la problemática como por el tipo de pacientes. lo más destacado, un señor que inicia una necrosis debido a la diabetes y un marino de guerra, que me habla de la ruta de Santiago desde Sevilla y que debe tener un montón de historias que me gustaría escuchar.
A última ahora, una visita familiar para hacer unos deberes en este ordenador. Lo logran a medias. continuarán mañana.
¡La de cosas que se hacen a lo largo del día! Cuando llega la noche, se tiene que hacer una recapitulación para acordarse. Lo malo es que si no guardamos algo de ellas en la memoria ¿qué queda? Forman parte de nuestra presencia o son hechos ajenos a nosotros que pasan sin dejar huella. Es una cuestión recurrente. ¿Cómo aprehender la vida? Casi todo el que opina del tema dice que hay que vivir el momento, ser consciente de lo que sucede, notarlo, sentirlo, degustarlo... valorarlo en si mismo, independientemente de lo que signifique para el futuro, que en cualquier caso es incierto. Me alegro de haber disfrutado de la tutoría, me arrepiento de no haber aprovechado mejor la visita de última hora. No soy perfecto, sería insoportable.
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