lunes, 15 de diciembre de 2008

Largo día de invierno

El día comenzó hace mucho tiempo. Tanto que aunque se que es lunes, por momentos me parece que estamos ya a miércoles. Tampoco es cuestión de tragarse tres jornadas sin vivirlas. Ha habido de todo, clase, debate, atención sanitaria, comida familiar, bricolaje fallido (el tapicero no había abierto su taller) charla con el hijo y copita de fin de día.

Lo mejor, ver cómo el chico le pone afición al asunto sobre la temática del curso que está haciendo. Ya empezamos a hacer planes juntos. Lo peor... nada que pueda contar (tampoco son muchos los sucesos originales, o al menos a mí no me lo parecen).

Desde fuera nos llegan noticias de un listo que se ha embolsado 33.000 mil millones de euros. Los timados son peces gordos que se las dan de sabios de las finanzas. Al final, terminaremos pagándolo los ciudadanos en forma de subida de impuestos y peores servicios. Hay que cambiar el capitalismo. No nos sirve porque nos tiene fuera de juego. Ellos, los poderosos, son libres de tomar las decisiones que les afecta a ellos... y a nosotros. La próxima vez que compren acciones, que nos consulte, que puede que tengamos nosotros que apechar finalmente.

Sigue haciendo frío. Nunca antes había pasado tanto frío. Dicen que tampoco las temperaturas fueron tan bajas. Puede que el primer invierno después de los cincuenta sea más duro porque se tiene menos energía. Sin embargo, hacía tiempo que no me sentía con tal capacidad física, fruto del uso de la bicicleta y de las marchas a veces largas por terrenos agrestes. Mañana empezará a mejorar el tiempo y nos podremos quitar alguna capa de cebolla extra con la que nos protegemos. Las que están dentro de la piel son más difíciles de remover porque , no sabemos como hacerlo o no nos atrevemos.

No hay comentarios: