lunes, 20 de octubre de 2008

Epidural

Ayer toco un poco de organización doméstica –no muy lucida- lectura, algo de escritura y relajo. Lo mejor, una visita a mediodía a casa del abuelo, donde la hermana había preparado un cocido de los que resucita a un muerto: ¡que punto, que caldo, que avíos –choricito, morcillita-!. Luego más descanso y más lectura. Y también mucha radio y algo de música. Muy poca televisión, solo la Formula 1.

He de reconocer que me atacó un poco la melancolía y cierto desasosiego, pero debidamente reconducido. Mi amigo el psicoanalista, que ejerce conmigo ocasional e informalmente mientras nos tomamos algo- me dice que el duelo hay que pasarlo, que si no, no se supera y sigue apareciendo de forma intespectiva. Bueno, si es así, mantendremos a ratos la tenaza de la garganta, pero no demasiado. ¿No hay epidural para estos tragos?

No hay comentarios: