martes, 7 de octubre de 2008

Vicky Cristina Barcelona

Vicky Cristina Barcelona es una película simpática de la que uno no se arrepiente ni del dinero invertido ni del tiempo dedicado. Trata de las aventuras amorosas de tres mujeres en torno a un macho ibérico bohemio, interpretado por Javier Bardén. Sin ser una obra maestra, hace pasar un buen rato e induce no pocas identificaciones con los personajes. He tenido ocasión de verla con dos amigos cinéfilos, cuyos comentarios me han dado algunas claves que yo no había captado.
Después hemos celebrado unos tíntos gustosos y unas tapitas de diseño, de esas que están tan de moda y que tan apetecibles resultan gracias y a pesar de su elaborada composición. ¡Cómo ha cambiado el mundo de la tapa! Ya pasaron de moda, aunque en muchos sitios las sirven aún, las consabidas ensaladillas, churrascos, calamares fritos,,, ¡que horror! Eso sí, un buen “pescaíto” frito –con poco aceite y no muy crudo- siempre estará vigente: tampoco la espinacas con garbanzos ni las croquetas caseras (meto “cocretas” y me salta el corrector).
Tras las tapitas, el regreso en bici. Tuve ocasión de llevar en el transportín durante un breve trayecto a una amiga –un joya- que en una muestra de recato prefirió sujetarse al sillín antes que a mi cintura. Me encantó esa actitud de prudencia y comedimiento –que tampoco nuestra relación es tan antigua como para tomarse demasiadas confianzas dando una imagen que no se quiere dar-. Sentía su peso liviano detrás mientras pedaleaba procurando mantener estable la vieja bicicleta, poco acostumbrada a tan noble carga. Me veía como un caballero medieval con su dama a la grupa, ¡sensación más bonita, tú! La calle estaba aún animada, la temperatura inmejorable y la ciudad con su luz única, realmente mágica, la misma que me pareció un ensueño cuando reparé en su calidez, después de vivir un par de años en Madrid.
Ayer lunes fue duro de c.j.n.s. De ocho a nueve clase de Factores Socio- ambientales. El curso es nuevo y yo estaba espeso. Apenas conseguí conectar con los alumnos, no los enganché. Espero que mejore. El resto de la mañana, consulta privada. Pude ver a algunos viejos pacientes que me contaron sus males de siempre. Estuvo ben. A las cuatro, seminario con segundo: duro pero estaba bien preparado y en este caso sí motivé y conecté a pesar de mi cansancio acumulado.
Hoy, mañana de trabajo en casa y rebusco en el montón de vídeos de la tienda de saldo. Buena compra: una de Louis de Funes, otra por Michael Dougles, otra más de Malckovich –interpretada por Bardén- y la última interpretada por Nicolas Gage, todo por 10 euros, incluyendo un documental didáctico de primeros auxilios. Ha sido una buena inversión.
Por La tarde, clase con 3º, manteniendo al personal con la máxima tensión. Les he pedido que agudicen su espíritu crítico para detectar un error en un modelo biomecánico, ofreciéndo un aprobado sin examen al primero que lo averigüe, y se ha formado un buen revuelo Hemos salido 10 minutos tarde, algo impensable teniendo en cuenta que era la última clase. Después, seminario con un grupo de 3º. Les he machacado paternalmente, introduciéndoles las técnicas de exploración anglosajona por las orejas. Y las han asimilado. A la vuelta, he escoltado a una alumna que también volvía en bicicleta. Me encantan los chicos que vienen desde los pueblos a estudiar a Sevilla. Llegan acobardados pero luego maduran más que los de la ciudad. Tengo unas clases maravillosas, da un gusto casi físico trabajar con ellos. Lo único es que al final te vuelves algo insensible a tanto escote sexi, que estas chicas dejan poco a la imaginación, pero se ve que no lo hacen para provocar, solo porque se lleva. Bueno, los alumnos no tiene sexo, y cuando dejan de ser alumnos, se van, o sea que en clase, de santo varón.
Una llamda telefónica me intenta amargar la noche hablándome de abogados pero no lo ha conseguido. Un correo sencillo y precioso me ha insuflado calor y autoestima. Esta vez no es igual que la otra, no señor, aunque no sea en absoluto un camino de rosas.
Tengo varios libros a medio empezar. Creo que voy a releer un ratito a García Márquez, en realidad releer por enésima vez “Cien años de soledad”. Alguien me dijo que es una tontería volver a leer un libro, habiendo tantos por leer. ¿También lo es ver otra vez una película o escuchar de nuevo una canción?
Buenos noches y buenos y profundos sueños.

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