La bicicleta es una herramienta importante en mi rutina diaria, en su doble función de trasportarme ecológicamente y permitirme hacer ejercicio. Me pregunto si los ocho o diez quilómetros por llano que hago al día son suficientes para compensar el sedentarismo que impone mi actividad. Cuando puedo, ando además algo porque los músculos que se activan son distintos y el mundo se ve menos deprisa, que la bicicleta parece que no pero también alcanza su velocidad con buenas piernas, que yo no las tengo malas. Tiene el buje holguero y las ruedas también, pero funciona perfectamente. Lo lógico es que apure al máximo las piezas y luego venda el vehículo por lo que me den y compre otra, pero tendemos a otorgarles personalidad a las cosas. Así, termino cogiéndole una especie de cariño a la ya castigada bicicleta y puede que en mi subconsciente piense quizás ella también me corresponde. ¡Lo que hace la necesidad de afecto!
El día transcurre peleando por enderezar los entuertos del futuro plan de estudios. Es sorprendente como gente inepta puede tener tanta capacidad de decisión a nivel nacional. El resultado es un plan de estudios asentado sobre unas bases absurdas y retrogradas. Queda un pequeño margen que permite, con mucho esfuerzo por la resistencia de los que no ven más allá de sus narices, mejorarlo en parte, y creo que lo estoy consiguiendo.
Por la tarde seminario de Factores Socioambientales –la clase de teoría fue a primera hora de la mañana- y encuentro breve con un viejo amigote con el que compartí más cachondeos que confidencias. A última hora, ratito con una persona muy allegada que resulta especialmente gratificante. Después, solo, algo triste, alterno la pantalla del ordenador con la del televisor. Un programa ensalza a los ingleses caídos en la guerra de las Malvinas y olvida a los argentinos. La BBC no es nada imparcial cuando se trata de los suyos.
He cenado demasiado, es decir, que he cenado, así que hoy dormiré un poco peor. Debería haber una danza para invocar el sueño como la hay para que llueva. Estos indios cherokies solo se preocupaban de lo suyo, como la BBC.
Por la tarde seminario de Factores Socioambientales –la clase de teoría fue a primera hora de la mañana- y encuentro breve con un viejo amigote con el que compartí más cachondeos que confidencias. A última hora, ratito con una persona muy allegada que resulta especialmente gratificante. Después, solo, algo triste, alterno la pantalla del ordenador con la del televisor. Un programa ensalza a los ingleses caídos en la guerra de las Malvinas y olvida a los argentinos. La BBC no es nada imparcial cuando se trata de los suyos.
He cenado demasiado, es decir, que he cenado, así que hoy dormiré un poco peor. Debería haber una danza para invocar el sueño como la hay para que llueva. Estos indios cherokies solo se preocupaban de lo suyo, como la BBC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario