martes, 28 de octubre de 2008

Escala de grises

El día de ayer se cerró con miedo a lo desconocido. La persona cercana no da señales de vida desde el lugar lejano por donde debe estar viajando, y eso no es normal en ella. Hoy empezaremos a mover hilos para buscar información y si no se avanza nos pondremos en contacto con la embajada. Si, como esperamos, solo es un problema de comunicación o un olvido, se llevará un broncazo por no resolver esto previamente o por tamaña dejadez. ¡No hay derecho a que se haga esto a los seres queridos!

Por la mañana, gestiones en favor de la viajera: tenía una beca pendiente de cobro. Lo mejor fue la atención de un funcionario que parecía por su trato amable y eficaz, más un vendedor de seguros que un auxiliar administrativo. Y no fue tan atento por que me identificara como profesor, ya tuvo ese trato antes cuando no lo sabía y nos informó por teléfono. Se le veía involucrado personalmente en este o en cualquier asunto que trataba y era evidente que disfrutaba haciéndolo. ¡Que inteligente, vivir satisfecho de su trabajo!

Tras este buen sabor de boca, seguí preparando el programa de salud que se emitía a las doce. El invitado, un compañero tan alejado ideológicamente como cercano profesionalmente, estaba ilusionado. El espacio funcionó bien la primera media hora en que el experto fue contestando a mis preguntas. En la segunda parte tuve unos minutos de confusión por no organizar adecuadamente los contenidos, hasta que empezó a emitirse la grabación del día anterior con el testimonio de la paciente, que había quedado bien. Conclusión: hay que mejorar preparando mejor la información y ensayando un lenguaje más fluido. Además hay que fragmentar el espacio con temas. Otra opción interesante sería incluir otra voz, femenina, que sirva de contrapunto. Trabajaré en eso.

Por la tarde, descanso y aturdimiento sin hacer gran cosa, que era lo que pedía el cuerpo, así que trataré de evitar el complejo de culpa y hoy recuperaré el tiempo perdido.
Esta mañana una persona muy amiga me manda un SMS que me advierte de un mensaje subliminar que me mandan. Acudo a la fuente y aunque es ambiguo me sorprende, pero trato de no dejarme influir pues las reacciones de las personas son a veces imprevisibles. Aunque una cosa es “tratar de” y otra conseguirlo.

Empezaré la mañana haciendo las gestiones que me piden para la separación, a la que colaboro con la docilidad de quien quiere asumirlo cuanto antes y que todo transcurra amablemente. Es la forma de que la separación lo sea menos. Entre el blanco y el negro hay una infinita escala de grises.

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