miércoles, 22 de octubre de 2008

Oeneges

Es gratificante encontrar a gente que dedica su tiempo a ayudar a los demás desinteresadamente. ¡Que forma más inteligente y productiva de dar sentido a la vida! Ayer se celebró un encuentro de ONGs para fomentar el voluntariado entre los universitarios. Hacerlo en Ciencias de la Salud no es lo más adecuado para captar voluntarios de inmediato porque el régimen en que viven los chicos es acaparador, entre clases y prácticas, pero en el futuro si podrían ser cooperantes.

Me llamaron la atención dos: una asociación ecologista que en vez de estar en el candelero denunciando trasgresiones ecológicas, trabaja día a día con la gente, en las escuelas, en las asociaciones de vecinos, etc. El chico era simpático y ella guapa y también agradable. Da la casualidad de que tienen un programa de radio en Radiopolis (FM 98.4) la misma donde he empezado esta semana. Quedamos en que presentarían la Asociación en clase y de paso concienciarían a los alumnos sobre el problema del calentamiento global.

La otra, modestísima, se dedicaba a dar apoyo a los familiares de los pacientes hospitalizados de larga duración. He pensado muchas veces en esas personas de pueblos lejanos, esas esposas con sus maridos, esas madres con sus hijos, que pasan semanas mal comiendo, mal durmiendo y mal aseándose, situaciones que agravan la angustia provocada por el estado de salud de su familiar. Suelen ser mujeres, lo recuerdo de mi etapa de ATS, las que acompañan a los enfermos ya que los hombres están en el trabajo o en sus cosas. ¡Ojalá que les vaya bien! Trataré de apoyarlos en lo que pueda.

Ser voluntario es la forma más inteligente y productiva de ser egoísta, porque se recibe mucho más de lo que se da. No lo neguemos: a los andaluces nos gusta ser hospitalarios, ayudar al viajero cuando está desorientado, dar un consejo a veces incluso cuando no nos lo piden... podemos seguir disfrutando en esa línea. ¡Cuanto jubilado está sin saber en que emplear su tiempo, pudiendo aprovechar sus capacidades echando una mano donde hace falta! ¡Que buena terapia ocupacional! Yo no me pienso jubilar: cuando termine en la escuela, me dedicaré a ayudar a los demás que es una forma de ayudarme a mi mismo. Jubilarse sin hacer nada es empezar a morirse.

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