Hay una corriente filosófica o psicológica muy en boga, creo, en los Estados Unidos que se basa en el principio de que la mente racional puede dominar los sentimientos. Se conoce comúnmente como Inteligencia emocional. No la conozco a fondo aunque empecé a leer el libro donde se enuncia y del que no recuerdo el autor. Gracias a otros trabajos personales desde la corriente psicológica de la Gestalt, he desarrollado técnicas para controlar los sentimientos negativos y revertirlos en positivos. Creo que mi idea personal de Inteligencia entronca con ese trabajo.
El principal logro es haber generado una corriente de entendimiento y trato civilizado con la parte contraria de mi litigio cambiando rencor por amabilidad. Y funciona, oiga. He decidido no sentir odio a pesar de haber sido “repudiado”. Todo lo contrario, mantengo una relación de “buen rollito” que nos está permitiendo avanzar sin problemas en los acuerdos previos. Sin embargo el método no sirve para hacer desaparecer los sentimientos más profundos, como es el amor, descargado de romanticismos, enamoramientos y otros fuegos de artificio. Me refiero al amor sincero cimentado a lo largo de años y años de reconvertir broncas en reconciliaciones. De amor reforzado con el compromiso, la palabra dada, el para siempre. No es que no consiga limpiar sentimiento tan inconveniente en estas circunstancias, es que no lo he intentado y no lo he hecho porque sencillamente, no quiero dejar de querer. Ser un caballero es lo que tiene.
De momento dejaré soterrado este amor no correspondido y trataré, y conseguiré, desarrollar otras afectividades equivalentes y a ser posible, reciprocas. No serán lo mismo, pero puede que tan parecido que no se note la diferencia, ni la otra parte ni yo mismo.
El principal logro es haber generado una corriente de entendimiento y trato civilizado con la parte contraria de mi litigio cambiando rencor por amabilidad. Y funciona, oiga. He decidido no sentir odio a pesar de haber sido “repudiado”. Todo lo contrario, mantengo una relación de “buen rollito” que nos está permitiendo avanzar sin problemas en los acuerdos previos. Sin embargo el método no sirve para hacer desaparecer los sentimientos más profundos, como es el amor, descargado de romanticismos, enamoramientos y otros fuegos de artificio. Me refiero al amor sincero cimentado a lo largo de años y años de reconvertir broncas en reconciliaciones. De amor reforzado con el compromiso, la palabra dada, el para siempre. No es que no consiga limpiar sentimiento tan inconveniente en estas circunstancias, es que no lo he intentado y no lo he hecho porque sencillamente, no quiero dejar de querer. Ser un caballero es lo que tiene.
De momento dejaré soterrado este amor no correspondido y trataré, y conseguiré, desarrollar otras afectividades equivalentes y a ser posible, reciprocas. No serán lo mismo, pero puede que tan parecido que no se note la diferencia, ni la otra parte ni yo mismo.
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