viernes, 21 de noviembre de 2008

Córdoba moruna

El epicentro del día ha sido la ponencia -más bien "comunicación", que presento en las jornadas profesionales de la Comunidad Autónoma. Me sorprende la juventud de los demás ponentes, que me hace aparecer totalmente senior, a pesar de que los castizos que hacen tiempo que no me ven me dicen que "estoy más nuevo". ¡Lo que hacen unos quilos menos! El tema es atractivo y aunque he aprovechado parte del material del congreso anual, es bien acogido por los congresistas. Saludo a los antiguos alumnos y colegas, que en su mayoría se dirigen a mí con afecto, y los veo muy adultos. Han perdido la cara de inociencia con que los recordaba cinco o diez años atrás y se les ve más seguros, sabiendo lo que quieren. Me pregunto que habré ganado y perdido yo en este tiempo.

Por la mañana, visita al Centro para resolver algo y luego al Registro de la Propiedad buscando documentos para los abogados. Luego termino de preparar la presentación que, como siempre, queda muy mejorable, lo que es suplido por las tablas en este oficio. Pero no es lo suyo.

A última hora, encuentro familiar con los de aquí, que me invitan a cenar fuera y me tratan con todo tipo de atenciones. Los retoños son excepcionales, especialmente la segunda, que empieza a tocar la flauta travesera en el conservatorio.

Es hora de retirarse a descansar en la cama que le he usurpado a la mayor. Espero que no me guarde rencor.

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