Una experimentada profesora andaluza que fue contratada en un instituto gallego me contó que le propuso a los alumnos ir de excursión a unos parajes de interés académico y que le diesen su respuesta colectiva lo antes posible. Como pasaba el tiempo y los alumnos no decían nada, les conminó a que en un breve plazo le dijeran si querían ir o nó. Su directora, enterada de la cuestión, la llamó a capítulo y le dijo: mira, "fulana", lo que has hecho, aquí no se suele hacer, porque entre un sí y un no, hay opciones intermedias que hay que considerar. Oséa, una infinita escala de grises. Igual ocurre en los demás ámbitos de vida. Por eso, Las situaciones no se pueden definir en terminos de negro o blanco, como en el lenguaje binario de 0 y 1. Si optas por lo negro, te pierdes un montón de blanco y si te decides por lo blanco, tienes que cargar con bastante oscuro. He tomado la decisión, sentida, reflexiva y firme, de adoptar el modelo de la escala de grises que he esbozado, en algunos ámbitos importates de mi vida. No aclaro más para no meter la pata.
La comida familiar ha estado bien. Mi familia paterna sigue siendo muy protectora. Mañana toca ejercicio y dieta moderada. No hay que privarse de lo que no hace daño una vez al ... mes.
La tarde-noche transcurre con paz e ilusión. Confio en que no se tuerza el clima creado, sobre todo por mi torpeza. El ser humano debe aprender a controlar sus pensamientos negativos, a manejarlos para que no le hagan daño a los demás ni a uno mismo.
Una persona encantadora me pide que le transmita energía en un momento importante. Como no creo en la bioenergética ni en la transmisión de impulsos positivos de forma telepática, trato de infundir ánimo y resolución a través de la palabra. Pero, por si acaso es verdad que se pueden transferir esas vibraciones, les propongo que el martes a las once de la mañana dediquen un tiempecito a que su asunto salga bien: más que para beneficiar a uno, para que los dos implicados ganen. ¡Mira que si funciona...!!
La comida familiar ha estado bien. Mi familia paterna sigue siendo muy protectora. Mañana toca ejercicio y dieta moderada. No hay que privarse de lo que no hace daño una vez al ... mes.
La tarde-noche transcurre con paz e ilusión. Confio en que no se tuerza el clima creado, sobre todo por mi torpeza. El ser humano debe aprender a controlar sus pensamientos negativos, a manejarlos para que no le hagan daño a los demás ni a uno mismo.
Una persona encantadora me pide que le transmita energía en un momento importante. Como no creo en la bioenergética ni en la transmisión de impulsos positivos de forma telepática, trato de infundir ánimo y resolución a través de la palabra. Pero, por si acaso es verdad que se pueden transferir esas vibraciones, les propongo que el martes a las once de la mañana dediquen un tiempecito a que su asunto salga bien: más que para beneficiar a uno, para que los dos implicados ganen. ¡Mira que si funciona...!!
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