sábado, 8 de noviembre de 2008

Mirando al futuro

Por la mañana adecento el cubículo que tengo bastante abandonado el resto de la semana. Mi amigo de la infancia llega a las nueve en punto, puntual y, tras desayunar nos ponemos a la tarea. Después de un intento fallido, editamos diez minutos de recuerdos juveniles. Bailes, bromas, comidas, alguna boda, de unos personajes que tienen ahora la edad y el rostro de nuestros hijos. Éramos nosotros cuando teníamos su edad. Causa cierta nostalgia ver como pasa el tiempo pero se mira hacia delante, con optimismo.
Por la tarde, salida con unos amigos, después de varias llamadas cambiando el sitio de quedada. Nos vamos a por un par de tapas a un conocido bar sevillano, ceno demasiado y luego emprendo el curso de sociabilidad haciendo una inmersión en una discoteca. Por lo menos el sitio está tranquilo y casi se puede hablar. Algunos me cuentan que llevan desde las doce tomando cerveza. Me lo dicen con voz insegura y con fuerte aliento a vino.
En medio algunos correos de distinto signo.
Un buen día, si grandes aspavientos pero para sentirse medianamente satisfecho con uno mismo. Mañana senderismo. Confío en que los pies no me dejen tirado.

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