La cita de cada noche con el teclado, pasadas las doce, me lleva hoy a la noticia del día, esperada y celebrada. Obama, presidente electo. Se ha repetido hasta la saciedad que es un hecho histórico, increíble hace diez años, o solo cinco. Esto me recuerda a ascensos ilusionanttes como el de Lula en Brasil, que luego se quedaron en las serpentinas. Así que no esperen grandes cambios: ni puede ni quizás tampoco quiera.
En lo personal, me preocupa la dificultad para aceptar el nuevo panorama, fundamentalmente en el aspecto central de la cosa: la ruptura formal, y muy probablemente definitiva de la relación. Ello me duele más que los aspectos domésticos que se alteran, que no son nada desdeñables. Y la clave del problema es no llegar a la convicción profunda de que esa relación se ha terminado, en principio definitivamente. Me temo que, de conseguirlo, me llevará mucho tiempo. Ocurrirá cuando la realidad domeñe a las ilusiones.
La mañana ha sido medianamente productiva en labores y vivencias y a la tarde le he puesto interés a pesar de lo rutinario: un par de pacientes destacados han elevado el nivel de la interrelación.
Por la noche, la torpeza de un mensaje mío y la otra parte que entra al trapo. improvisan un encuentro La conversación, más unilateral que compartida, se desarrolla en un tono algo bronco y agrio, con momentos amables. Esta pretendida desintoxicación paulatina tiene más retrocesos que avances, pero la dependencia es lo que tiene, que sucumbes al consumo con cualquier pretexto y al poco de terminar, tienes más apetencia que antes. ¿Alguien conoce algún “Proyecto hombre” para esta droga?
En lo personal, me preocupa la dificultad para aceptar el nuevo panorama, fundamentalmente en el aspecto central de la cosa: la ruptura formal, y muy probablemente definitiva de la relación. Ello me duele más que los aspectos domésticos que se alteran, que no son nada desdeñables. Y la clave del problema es no llegar a la convicción profunda de que esa relación se ha terminado, en principio definitivamente. Me temo que, de conseguirlo, me llevará mucho tiempo. Ocurrirá cuando la realidad domeñe a las ilusiones.
La mañana ha sido medianamente productiva en labores y vivencias y a la tarde le he puesto interés a pesar de lo rutinario: un par de pacientes destacados han elevado el nivel de la interrelación.
Por la noche, la torpeza de un mensaje mío y la otra parte que entra al trapo. improvisan un encuentro La conversación, más unilateral que compartida, se desarrolla en un tono algo bronco y agrio, con momentos amables. Esta pretendida desintoxicación paulatina tiene más retrocesos que avances, pero la dependencia es lo que tiene, que sucumbes al consumo con cualquier pretexto y al poco de terminar, tienes más apetencia que antes. ¿Alguien conoce algún “Proyecto hombre” para esta droga?
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