Hoy es un día histórico. Casi con toda probabilidad va a ocurrir algo que era impensable hace apenas una década. Un hombre no blanco va a ocupar la Casa Blanca, el gobierno del país más poderoso de mundo desde el punto de vista militar y aún desde el económico. El hecho es más simbólico que práctico, puesto que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica no es el hombre más poderoso del mundo. Ese poder está compartido por los grandes grupos de presión que marcan indirectamente la política norteamericana. Por otro lado, el nuevo presidente ha de demostrar antes que nada que es más americano y patriota que nadie, por lo que no es de extrañar que acentúe los signos de exaltación de esos valores. Antes de quince días tras el nombramiento habrá hecho un viaje sorpresa para visitar las tropas acantonadas en Irak y Afganistán. Por lo tanto no esperen grandes cambios en la política estadounidense: ni le dejan ni posiblemente quiera.
Por mi parte, empecé agobiado por no haber realizado los deberes anoche, con lo que me tuve que levantar temprano y llegé justo. Pero lo mejor es que el programa ha salido espontaneo y desenfadado, tal como se estila ahora. Me ha acompañado mi alumna interna, que está muy ilusionada con el proyecto, aunque tiene que seguir practicando y formándose. Si sigo faprendiendo yo también, seré un aceptable locutor. Ya he empezado y es increíble como el poco ejercicio que hice estos días se empieza a notar. Claro que cuando era joven hice casi dos cursos en teatro, y algo queda de aquello. Tengo ilusión en el próximo programa.
El resto del día, de relativo encierro, incluyendo una buena siesta. Mandar y contestar algunos correos, practicar con la voz, leer algo de teoría de la radio y revisar parte de una guía de estudiantes que orienta las prácticas de la asignatura.
Tengo múltiples tareas aplazadas. He de iniciar organizarme para llevarlas a cabo, aunque tratando de que eso no me estrese demasiado, pues estoy tratando de seguir los consejos que yo mismo divulgo: hoy hemos empezado a tratar el tema del estrés y la depresión.
Por la noche, una persona fiel me anima a ir el domingo a hacer senderismo por la sierra norte. Como si yo necesitara que me empujen para eso. Me pide un dato personal y yo se los doy todos, aunque le oculto determinada medida, si bien le doy pistas. Le hace gracia la broma.
En la cadena totalmente alternativa donde hago “Tranquilidad y Buenos Alimentos” (Radiópolis en 98.4 FM, Sevilla) emiten ahora un programa de música extraña, en este caso toda de tambores, cercana a la música atonal que tanto gustaba a los compositores de principios de siglo. Como experimento no está mal, pero yo prefiero algo más melodioso. A estas alturas, no pienso “Amar la Tónica” en música, aunque nunca se sabe, todo es posible, menos que McCain gane las elecciones.
Por mi parte, empecé agobiado por no haber realizado los deberes anoche, con lo que me tuve que levantar temprano y llegé justo. Pero lo mejor es que el programa ha salido espontaneo y desenfadado, tal como se estila ahora. Me ha acompañado mi alumna interna, que está muy ilusionada con el proyecto, aunque tiene que seguir practicando y formándose. Si sigo faprendiendo yo también, seré un aceptable locutor. Ya he empezado y es increíble como el poco ejercicio que hice estos días se empieza a notar. Claro que cuando era joven hice casi dos cursos en teatro, y algo queda de aquello. Tengo ilusión en el próximo programa.
El resto del día, de relativo encierro, incluyendo una buena siesta. Mandar y contestar algunos correos, practicar con la voz, leer algo de teoría de la radio y revisar parte de una guía de estudiantes que orienta las prácticas de la asignatura.
Tengo múltiples tareas aplazadas. He de iniciar organizarme para llevarlas a cabo, aunque tratando de que eso no me estrese demasiado, pues estoy tratando de seguir los consejos que yo mismo divulgo: hoy hemos empezado a tratar el tema del estrés y la depresión.
Por la noche, una persona fiel me anima a ir el domingo a hacer senderismo por la sierra norte. Como si yo necesitara que me empujen para eso. Me pide un dato personal y yo se los doy todos, aunque le oculto determinada medida, si bien le doy pistas. Le hace gracia la broma.
En la cadena totalmente alternativa donde hago “Tranquilidad y Buenos Alimentos” (Radiópolis en 98.4 FM, Sevilla) emiten ahora un programa de música extraña, en este caso toda de tambores, cercana a la música atonal que tanto gustaba a los compositores de principios de siglo. Como experimento no está mal, pero yo prefiero algo más melodioso. A estas alturas, no pienso “Amar la Tónica” en música, aunque nunca se sabe, todo es posible, menos que McCain gane las elecciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario