A primera hora toca algo de burocrácia, felizmente rápida y barata. En realidad solo es un escalón, esperemos que las escalera no sea muy larga y costosa. Después gestiono la participación de un experto en el programa de radio (Radiopolis Sevilla, 98.4 FM, los martes a las 12 horas) y cuando creo que lo tengo conseguido ¡zas! permiso oficial, contacto con resoponsables, enviar un informe, etc, etc.. Otro golpe de suerte y gente que tiene voluntad y, en el momento justo aparece en antena la experta, persona cordial y buena comunicadora que sintoniza con el locutor, no solo con la emisora. Un primer ratito agradable. La segunda media hora se salva con la participación de gente de la Universidad, además de los comentarios propios. Total, un resultado aceptable y, sobre todo, un estar tranquilo que permite divertirnos.
A medio día y por la tarde contactos telefónicos más agrios que dulces, más decepcionantes que ilusionantes, pero ahora no puede ser de otra manera. Es el momento de saber esperar, una de las artes más provechosas, pero a la vez más difíciles que puedan existir. Después, la letrada me hace ver, subliminarmente, los graves inconvenientes de los divorcios. Yo estudié el primer curso de Derecho, hace ni me acuerdo, pero debí terminar la carrera y dedicarme a esto.
A última hora me consuelo con unas buenas películas de segunda mano, a precio simbólico. Trato de negociar, de cachondeo, su visionado a cambio de una tortilla de patatas pero mi cliente no se presta. Esta justificado, así que veré las pelis solo y continuaré con mi dieta nocturna a base de picadillo de verduras a la que se añade pescado en conserva: atún o melva. Una cena magnífica y equilibrada para no enfadar a la báscula ¡oiga! ¿Ustedes gustan???
A medio día y por la tarde contactos telefónicos más agrios que dulces, más decepcionantes que ilusionantes, pero ahora no puede ser de otra manera. Es el momento de saber esperar, una de las artes más provechosas, pero a la vez más difíciles que puedan existir. Después, la letrada me hace ver, subliminarmente, los graves inconvenientes de los divorcios. Yo estudié el primer curso de Derecho, hace ni me acuerdo, pero debí terminar la carrera y dedicarme a esto.
A última hora me consuelo con unas buenas películas de segunda mano, a precio simbólico. Trato de negociar, de cachondeo, su visionado a cambio de una tortilla de patatas pero mi cliente no se presta. Esta justificado, así que veré las pelis solo y continuaré con mi dieta nocturna a base de picadillo de verduras a la que se añade pescado en conserva: atún o melva. Una cena magnífica y equilibrada para no enfadar a la báscula ¡oiga! ¿Ustedes gustan???
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