domingo, 16 de noviembre de 2008

Dieciocho km de sierra cuesta arriba

Otro día largo pero aceptablemente bien aprovechado. Empezó trabajando en la consulta, donde se dieron algunos ratitos de charla interesante con varios pacientes. Uno de ellos, situado en un puesto clave de la banca, me comenta detalles de lo que empiezan a sufrir las PYME.

A mediodía, comida agradable con personas cercanísimas. Por la tarde, trasteando con el nuevo programa de edición. Por la noche, salida simpática con los fieles, a lo que se unen hoy aires frescos de Huelva. De regreso, rendido y con sueño, me limito a saludar al personal y a disponerme a dormir. Mi radio y yo estamos cansados. No tengo perrito que se acueste en mi cama, pero si radio que me susurra al oído toda la noche.

Domingo a la vuelta de la salida de senderismo:

Ha sido un día intenso tanto en lo físico, 18 km de subida de sierra, como en lo personal: no he parado de hablar con la gente de la excursión. Me he encontrado de todo. Una profesora del Instituto de mi hija, otra del Dto. de Pedagogía de la Universidad con la que comparto amigos comunes, gente de distintas procedencias de perfiles dispares, pero con una cosa en común, el amor por la naturaleza, la cultura, la vida sana y los momentos agradables, sin complicaciones. Una de las senderistas, convaleciente de una intervención, tiene dificultades para avanzar con peso y cargo con su mochila. Me introduce en un grupo majísimo que me acoge como a uno más y me invitan a sus actividades culturales y afines. Los monitores, estupendos. Lo bueno, que no hay tensión en absoluto. Cada uno es como es y se relaciona con quien quiere, pero nadie es desagradable ni despreciativo. No es fácil encontrar esta atmósfera como esta.

Cuando llego, después de una breve visita al comedor de noche, el bareto de marras, pongo un CD de Canto Gregoriano que me ayuda a sosegarme tras el subidón de endorfinas, y me siento ante el teclado. Mis vecinas invisibles, las del piso de estudiantes de al lado, denuncias su presencia con un portazo. La que duerme junto a mí, con 7 cm de pared por medio, no parece estar hoy con su noviete, por lo que dormiré mejor, que siempre andan poniéndome los dientes largos.

Mando un correo, demasiado largo y más imprudente aún, haciendo peligrar una prometedora amistad, y me dispongo a castigar a mi pobre sofá cama. Seguramente me dormiré antes de que suene el “Exultemus et laetemur”, de la Shola Gregoriana Hispana. Director F. Javier Lara. Editado por Alfa Delta.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Momento mágico

Empecemos por el final. La noche prometía tranquilidad y descanso en mi cúbiculo. La compañía de los últimos viernes optó por otro plan y aún así tuvo la elegancia de llamar para ver que tal estaba. Donde hay clase y humanidad, no faltan detalles. Lo agradecí de verdad y comprendí, solo faltaría, la varianza. Me voy al bareto que desde tiempos inmemoriables ha estado siempre ahí y hago una excepción pidiendo una cerveza con alcohol, con la consabida tapita de aliño y un montaíto –ríquisimo- luego. Apenas un cliente sostenía la barra mientras en el último rincón una pareja enigmática susurraba para sus adentros. Una mujer alta y guapa, con acento castellano, se toma una cerveza y el camarero la piropea con la naturalidad con la que los grandes toreros dan un pase de pecho sin mover los pies. Ella se marcha, con una sonrisa en la boca. El dueño trajinaba en la cocina y yo apuro el botellín mientras le echó el ojo a un brik de mosto y recuerdo que es viernes. El chico, de aspecto bohemio y hombros desmesurados, atrae la atención del camarero y empieza el diálogo poco antes de que aparezca una guitarra. Soy algo viejo en el asunto y me digo: aquí se está fraguando un momento mágico. Y me acerco con descaro diciendo: ¿va a ver un momento mágico? La compañera del improvisado guitarrista se une y habla de su incursión en el flamenco y de los lazos familiares que le unen a ese arte. Empieza el espectáculo: sones, cantes, quejíos, palmas , vinos, cervecita, y un jovenzuelo medio cani que se apropia de la guitarra y empieza a sacarle sonidos vigorosos y frescos, ¡juventud, juventud, divino tesoro!. Ella canta con la dulce fuerza de una mujer bonita, él toca la guitarra con voluntad y acierto, el niño la rasga con desparpajo y energía y el dueño, canta y toca con oficio. El que observa solo admira y envida sanamente, sin atreverse a tocar una sola palma por temor a desentonar y romper el hechizo. Efectivamente, ha sido un momento mágico. No saben sus autores cuanta falta hacía.

El día empezó bien, con una sesión clínica preparatoria muy sustanciosa, donde un nuevo grupo empieza el turno de prácticas. Presiento que estos alumnos van a funcionar bien. Después se me ocurre probar óomo funciona la institución desde el punto de vista del paciente y me hago una historia clínica. Le advierto al compañero que no diga nada a los alumnos del master y me dejo revisar y estudiar por dos chicas italianas y un catalán que no me conocían. No lo hicieron del todo mal, pero se olvidaron de que estaban con una persona y no con un pie enfermo. Al final les hice una revisión de los aspectos a mejorar y aprendí a sentir lo que sienten los pacientes. A medio día, una sesión difícil con unos alumnos que querían irse a casa.
El curso de edición de por la tarde, solo regular. Me he equivocado al meterme aquí.

Lo mejor el final y es que, cuando menos te lo esperas, salta la liebre de lo genuino, lo original, lo autentico, lo contrario a lo vulgar. No me importa lo vulgar, tiene su encanto, siempre que no sea pretensioso. En el caso anterior, estos chicos no parecían ni lo uno ni lo otro. Soy un tío con suerte. Hasta en los momentos malos de la vida lo paso bien. Eso, señores, se aprende ejerciendo el vivir con optimismo, conformidad e imaginación.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Buenas noches

Pienso en la nueva andadura. Trato de ver a la hasta ahora media naranja viviendo su vida por libre (con lo ingenuo y decepcionante que es el termino” libertad”) y usando de su libertad, también para equivocarse. Trato de pensar que cada uno tiene derecho a probarse en un camino en solitario, aunque no pueda evitar que los demás le tiendan una red invisible de seguridad, o tengan siempre dispuestos unos brazos para levantar y recomponer los fragmentos de un alma rota. ¿Transcurrirán los caminos paralelos, divergerán, convergerán hasta volver a juntarse, chocarán, se cruzarán para volverse a separar…? Habrá que tratar de mirar solo adelante, ni atrás ni a los lados. Es como esos viajes donde estás mareado y tratas de fijar tu vista en el horizonte, porque si la desvías, vomitas con seguridad.

En la clase de Factores de hoy se me ha ocurrido pedirla los alumnos que creen su propio blog dedicado a la asignatura. Parece una excentricidad, pero es un medio magnífico de que se familiaricen con las tecnologías aplicadas a la promoción de la salud y a la prevención de la enfermedad. A algunos les parecerá una imbecilidad, pero a otros les hará ilusión: a ver lo que ocurre.

Por la tarde, en el curso he estado despistado. Esto está pensado par los que están mas sueltos en la informática. Me ha cogido mayor.
A última hora, tapeo con dos personas muy allegadas y lectura de correo de otro ser querido. Me vuelve a coger cansado, por lo que me acuesto.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tengo sueño.

No se lo que harán la mayor parte de mis amigos a esta hora, pero a mí me apetece estar recogido. En este momento deben estar abiertos muchos bares y restaurantes, bastantes salas de cine, alguna obra de teatro, exposición o conferencia a los que acudir. Pero he estado todo el día fuera y apetece refugiarse en el rincón. Miro alrededor y observo que nada tiene que ver con mi pulcra y detallista casa anterior, donde raramente se veían una mota de polvo y cada figurita estaba en el sitio de la balda adecuado. Echo de menos aquel orden impregnado de desvelo y quehacer diario, pero eso de momento quedó atrás. El espacio actual es parco, más bien cutre, pero ofrece posibilidades de dignificarlo, de que de el pego. Todo es cuestión de darle un aire algo bohemio y descuidado que justifique el desorden y la modestia. Cuando se resuelva todo, veré las posibilidades de hacerlo más habitable.

Hoy ha habido de todo: Junta de Centro para aprobar los planes de estudios de las carreras que se imparten, clase de diseño, comida nutritiva y postre dulce, mi pequeño pecado de casi todos los días. En el curso estoy un poco atrancado, que está pensado para los jóvenes de la era digital y pillan las cosas al vuelo. Mañana me animaré más, ahora estoy que me caigo de sueño. Buenas noches, y sean felices.

martes, 11 de noviembre de 2008

Inconveniente e imposible

¡¡Bueno, bueno!!, otro día casi terminado, aunque aún queda un ratito de lectura si el sueño me deja. Esta mañana ha tocado correr para cumplir con un compromiso –redactar un proyectito para una colaboradora- y preparar a marchas forzadas el programa de hoy. Un golpe de suerte y consigo pillar, justo a tiempo, a la especialista en problemas psicológicos, que se compromete a acudir en directo, y además llega a su hora. He ensayado un poco con mi colaboradora y a las doce en punto estábamos en antena, con un estilo y desenvoltura que ya se va acercando a lo profesional. Lo hemos hecho de manera desenfadada, transmitiendo los mensajes en tono distendido: disfrutamos mucho, incluyendo a la invitada, y el tiempo se nos pasa volando.

Además hoy la comida del menú estaba buena, lo cual es una novedad. ¡Que echo de menos las comidas de mi ex-casa! Pero este mediodía me han puesto un plato de alubias con una pizca de morcilla y un filetito de carne algo grasienta de segundo, todo regado con zumo de tomate gran reserva, y de postre excelente flan casero ¡Es que ni un marques, vamos! que dirían los burgueses humildes de la postguerra.

Luego en el curso, un poco despistado, pero espero amortizar la inversión. El programa de edición avanzada es interesante, aunque diferente a lo que me imaginaba, al menos hasta ahora. A última hora coincido, voy a su encuentro, con una persona muy allegada y compartimos unas breves tareas. Dentro de la dificultad, la relación está mejorando en los últimos tiempos. Recibo también un correo de otra persona muy afín, que desde el otro lado del Mare Nostrum me tranquiliza a medias. Por último, un ratito de charla telefónica con otra personita esencial para mi, que se muestra cariñosa como corresponde, pero que no era seguro que fuera a ser así.

Todos estos momentos han estado rodeados de una especie de bruma gris que se mete entre los costillares. Menos mal que voy conociendo los mecanismos que permiten torear, al natural, a los fieros y engañosos arraques de la tristeza. Y es que como ha dicho la especialista hoy, el duelo hay que pasarlo, que la gente ya no quiere sufrir por nada y eso, además de inconveniente, es imposible.

lunes, 10 de noviembre de 2008

sol de otoño

Hay días tristes
Hay días tristes,
Y días que hace sol
Lo mismo pasa con nuestras cosas
Y más con el amor.

Creo que así empezaba una vieja canción de Karina, que se quedó grabada en nuestros recuerdos quinceañeros en blanco y negro. Ayer fue un día con un sol espléndido y hoy ha terminado gris maliciento y con nubarrones. Vuelvo abatido de una entrevista más que inconveniente, donde he recibido una sobredosis de hiel. Alguien me quiere quitar mi estúpida sonrisa de la boca, igual que el sargento instructor al recluta baboso en “Chaqueta metálica”.

Ahora toca acurrucarse en el catre, taparse la cabeza y quedarse a oscuras, como si quisiera regresar al vientre materno. Mañana, aunque más cansado tal vez, buscaré un camino y reemprenderé la marcha, esperando que se disipe pronto la niebla que apenas deja ver los pies. Mañana saldrá otra vez el sol, sol de otoño, preludio del invierno, sol afín de cuentas.
(...)

Un correito de última hora, sin pretensiones, casi de cortesía, me hace darle un giro al tono amargo de este texto. ¡Que gente más inda anda por ahí, tú! ¡Que luceros nos guían hasta el alba! Me parece que esta noche voy a estirar las piernas y a soñar despierto. ¡A tomar por saco la tristeza, joder, que son dos días!

domingo, 9 de noviembre de 2008

Don de la ubicuidad

Dios!!! Que bien!! Era lo que buscaba. Imagínense un día precioso, una luz excelente una atmósfera limpia, el campo verde por las recientes lluvias, el suelo ligeramente mullido por la humedad, pero sin barro, y un grupo de gente perfecto, en número y en composición. Gente amante del ejercicio y de la naturaleza, que va a desintoxicarse lejos de los estadios de futbol y de los bares de fritangas, gente inteligente y sana sin paliativos. ¡Pues eso! ¿Que puñetas he estado haciendo antes desaprovechando estas jornadas? Nunca dejaré de estar suficientemente agradecido a mi buena amiga por sugerirme y organizarme la salida a la ruta de senderismo. Si el paisaje agreste ha sido magnífico, el paisanaje humano insuperable. He iniciado lo que posiblemente sean buenas amistades, tanto con varones como féminas ¡Gracias hasta la pesadez, amiga!

A la vuelta aprovecho que los coches pasan frente a la casa del abuelo y me quedo a visitarlo. Está cada vez más mayor, se le nota por semanas, pero aún con la cabeza fría y pendiente de sus hijos y sus cosas. Tiene las preocupaciones más o menos infundadas de todo padre viejo, pero en muchas cosas lleva toda la razón. Procuro tranquilizarlo, aunque con escaso éxito. Espero , solo es cuestión de proponérmelo, organizar alguna ruta por zonas que a él le gustaría visitar tanto para disfrutar de su compañia como para acallar mi conciencia de hijo descastado: un fin de semana por la sierra norte de Córdoba estaría bien. Vuelvo con mi hermana y su reducida familia. Cómo siempre, ejerce de madre, que si de ella dependiera me adoptaría directamente.

De vuelta a mi rincón, me doy cuenta de la cantidad de deberes que tengo por hacer y del poco tiempo de que dispongo al haberme matriculado en el curso de edición avanzada de vídeo. Durante las dos próximas semanas tendré que hacer encaje de bolillo para asistir a las clases y cumplir con mis compromisos. ¡El don de la ubicuidad ya, por favor! Me voy a retirar pronto. Mañana temprano estaré más descansado. Solo un par de correítos y a la cama.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mirando al futuro

Por la mañana adecento el cubículo que tengo bastante abandonado el resto de la semana. Mi amigo de la infancia llega a las nueve en punto, puntual y, tras desayunar nos ponemos a la tarea. Después de un intento fallido, editamos diez minutos de recuerdos juveniles. Bailes, bromas, comidas, alguna boda, de unos personajes que tienen ahora la edad y el rostro de nuestros hijos. Éramos nosotros cuando teníamos su edad. Causa cierta nostalgia ver como pasa el tiempo pero se mira hacia delante, con optimismo.
Por la tarde, salida con unos amigos, después de varias llamadas cambiando el sitio de quedada. Nos vamos a por un par de tapas a un conocido bar sevillano, ceno demasiado y luego emprendo el curso de sociabilidad haciendo una inmersión en una discoteca. Por lo menos el sitio está tranquilo y casi se puede hablar. Algunos me cuentan que llevan desde las doce tomando cerveza. Me lo dicen con voz insegura y con fuerte aliento a vino.
En medio algunos correos de distinto signo.
Un buen día, si grandes aspavientos pero para sentirse medianamente satisfecho con uno mismo. Mañana senderismo. Confío en que los pies no me dejen tirado.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Chamusquina

Un grupo importante de alumnos empieza a funcionar. No todos desde luego, pero el panorama promete algo más. Son especialmente productivas las clases de diseño de calzado y material para uso clínico. La gente participa y a veces cuesta ordenar el turno de intervenciones, dado que todo el mundo quiere hablar a la vez. Estamos preparando un breve viaje de estudios para ver las fabricas de calzado y otros actos.
A medio día me invita a comer una persona muy allegada. Me introduce en el mundo de las ciberrelaciones en el que entro con paso tembloroso y pidiendo perdón. Ya aprenderé. Aunque abre un montón de posibilidades, hay que procurar no olvidar a los personajes reales, la relación directa, el contacto físico, aunque sea el visual, o esencialmente púdico. Lo mejor es intentar combinar ambas modalidades en la misma persona. Conocerse a través de internet y establecer después relación directa. De momento, solo me interesa la amistad, por lo que pienso incluir gente de ambos sexos.
Por la tarde, que se hace cortísima, me pongo al ordenador para empezar los contactos. Como cualquier comienzo, me resulta difícil arrancar, es lo que se espera. Poco después llega otra persona allegada y tenemos un ratito de charla muy agradable y sustanciosa. Por la noche acudo a una cita con una buena persona. Un rato de buena conversación, algunas risas y una actitud de respeto mutuo dan un tono perfecto al encuentro. Me despido creo que en el momento justo para no ser pesado y me vengo tan a gusto para casa. Las relaciones humanas deben madurar a fuego lento, para que no queden quemadas por fuera y crudas por dentro cosa que ocurre literalmente con los apretones de las amistades fulgurantes. Cómo los churrascos mal hechos, la cosa queda para tirarla.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La cosecha

Actitud positiva y organización es lo que hace falta! No termino de rentabilizar el tiempo, no. La mañana a primera hora fue bien, con la clase debatiendo a fondo cuando surgió la cuestión de las mujeres que maltratan a los hombres, que hay quien lo ve como los pájaros que disparan a las escopetas. La conclusión es que a los hombres les cuesta denunciar los hechos porque les humilla el asunto, pero que hay un montón de ellos acorralados por señoras con espíritu de sargento de artillería. Lo he sabido siempre: lo peor es el maltrato psicológico, cuando hagas lo que hagas, está mal para tu “señora”. Conste que no estoy personalizando.

El resto de la mañana, algo de trabajo en el despacho y salida en bicicleta a un gran almacén de artículos deportivos: un pantalón para salir al campo y unos zapatos todo terreno. Ambos bien de precio y con posibilidad de ser usados en distintas ocasiones, sobre todo el calzado, que me resulta cómodo. Subo a la RTVA a recoger un documental de un amigo para ver en prácticas, y vuelta. En el camino me paro en otros grandes almacenes y me tomo una ensalada de las que vienen casi preparadas y un café con un pastel de palmera riquísimo. Miro las lavadoras secadoras que están por las nubes, de momento seguiré frotando y frotando. Procuro no darme lástima.

Por la tarde, seminario, con un buen documental y una perorata motivando al personal para que haga sus deberes. Cuando vuelvo, después de descubrir nuevas posibilidades del Blogger, los alumnos leen sus ensayos. Nivel muy discreto, quizás pido demasiado. Luego, la discusión se va animando. Entre los asistentes, una persona me llama la atención por lo resuelta y aparentemente madura e inteligente que se muestra. Tiene edad para eso. La despedida es amable y a la vuelta trato de identificarla en la ficha informatizada. No viene por clase ni está en la lista: un misterio. Trataré de acordarme de su nombre. Casi con toda seguridad, no llevará a nada.

Me quedo con las ganas de tomarme una cervecita con alguien y en su defecto me la tomo solo –no cerveza sino zumo de piña- en el bareto de la esquina, que para darle cinco euros a un desconocido, se los doy a mi vecino. El hombre lo agradece en silencio porque la honra española impide manifestarlo.
Tengo que leer un rato, estoy abandonando la literatura. Menos mal que escucho buena radio y eso me mantiene a punto para la última ocurrencia: tener mi propio programa de radio. Pues lo tengo, si señor, aunque sea en una emisora chiquita. Ya crecerá, solo es cuestión de cuidarla, como en todo. Es lo bueno de ser campesino, cuando se siembra y se cuida la cosecha, se recogen sus frutos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Enganchado

La cita de cada noche con el teclado, pasadas las doce, me lleva hoy a la noticia del día, esperada y celebrada. Obama, presidente electo. Se ha repetido hasta la saciedad que es un hecho histórico, increíble hace diez años, o solo cinco. Esto me recuerda a ascensos ilusionanttes como el de Lula en Brasil, que luego se quedaron en las serpentinas. Así que no esperen grandes cambios: ni puede ni quizás tampoco quiera.

En lo personal, me preocupa la dificultad para aceptar el nuevo panorama, fundamentalmente en el aspecto central de la cosa: la ruptura formal, y muy probablemente definitiva de la relación. Ello me duele más que los aspectos domésticos que se alteran, que no son nada desdeñables. Y la clave del problema es no llegar a la convicción profunda de que esa relación se ha terminado, en principio definitivamente. Me temo que, de conseguirlo, me llevará mucho tiempo. Ocurrirá cuando la realidad domeñe a las ilusiones.

La mañana ha sido medianamente productiva en labores y vivencias y a la tarde le he puesto interés a pesar de lo rutinario: un par de pacientes destacados han elevado el nivel de la interrelación.

Por la noche, la torpeza de un mensaje mío y la otra parte que entra al trapo. improvisan un encuentro La conversación, más unilateral que compartida, se desarrolla en un tono algo bronco y agrio, con momentos amables. Esta pretendida desintoxicación paulatina tiene más retrocesos que avances, pero la dependencia es lo que tiene, que sucumbes al consumo con cualquier pretexto y al poco de terminar, tienes más apetencia que antes. ¿Alguien conoce algún “Proyecto hombre” para esta droga?

martes, 4 de noviembre de 2008

Fruto del trabajo

Hoy es un día histórico. Casi con toda probabilidad va a ocurrir algo que era impensable hace apenas una década. Un hombre no blanco va a ocupar la Casa Blanca, el gobierno del país más poderoso de mundo desde el punto de vista militar y aún desde el económico. El hecho es más simbólico que práctico, puesto que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica no es el hombre más poderoso del mundo. Ese poder está compartido por los grandes grupos de presión que marcan indirectamente la política norteamericana. Por otro lado, el nuevo presidente ha de demostrar antes que nada que es más americano y patriota que nadie, por lo que no es de extrañar que acentúe los signos de exaltación de esos valores. Antes de quince días tras el nombramiento habrá hecho un viaje sorpresa para visitar las tropas acantonadas en Irak y Afganistán. Por lo tanto no esperen grandes cambios en la política estadounidense: ni le dejan ni posiblemente quiera.

Por mi parte, empecé agobiado por no haber realizado los deberes anoche, con lo que me tuve que levantar temprano y llegé justo. Pero lo mejor es que el programa ha salido espontaneo y desenfadado, tal como se estila ahora. Me ha acompañado mi alumna interna, que está muy ilusionada con el proyecto, aunque tiene que seguir practicando y formándose. Si sigo faprendiendo yo también, seré un aceptable locutor. Ya he empezado y es increíble como el poco ejercicio que hice estos días se empieza a notar. Claro que cuando era joven hice casi dos cursos en teatro, y algo queda de aquello. Tengo ilusión en el próximo programa.

El resto del día, de relativo encierro, incluyendo una buena siesta. Mandar y contestar algunos correos, practicar con la voz, leer algo de teoría de la radio y revisar parte de una guía de estudiantes que orienta las prácticas de la asignatura.

Tengo múltiples tareas aplazadas. He de iniciar organizarme para llevarlas a cabo, aunque tratando de que eso no me estrese demasiado, pues estoy tratando de seguir los consejos que yo mismo divulgo: hoy hemos empezado a tratar el tema del estrés y la depresión.

Por la noche, una persona fiel me anima a ir el domingo a hacer senderismo por la sierra norte. Como si yo necesitara que me empujen para eso. Me pide un dato personal y yo se los doy todos, aunque le oculto determinada medida, si bien le doy pistas. Le hace gracia la broma.

En la cadena totalmente alternativa donde hago “Tranquilidad y Buenos Alimentos” (Radiópolis en 98.4 FM, Sevilla) emiten ahora un programa de música extraña, en este caso toda de tambores, cercana a la música atonal que tanto gustaba a los compositores de principios de siglo. Como experimento no está mal, pero yo prefiero algo más melodioso. A estas alturas, no pienso “Amar la Tónica” en música, aunque nunca se sabe, todo es posible, menos que McCain gane las elecciones.


lunes, 3 de noviembre de 2008

Vaguedades y ensueños

Cuando escribo en ordenador, que es siempre, puesto que casi he perdido la capacidad caligráfica, pongo el fondo de pantalla en azul para que no me dañe los ojos el intenso blanco habitual. Este cromatismo presenta además la particularidad de serenar el ánimo y aflojar la tensión que imprimen los sentimientos. Por eso, los textos escritos así tienen cierto sabor a campesino viejo, a hombre curtido por las tempestades de la vida y atemperado por las inclemencias del desamor, que no del olvido ni la desesperanza. Este filtro azul oscuro diluye los lengüetazos de la angustia, dejando a penas vislumbrar los tenues vapores de la melancolía. Los párrafos se me antojan impregnados del aroma cálido y dulzón que debió tener el pecho materno y los hombros del abrazo del padre a la vuelta de la labor. Todo eso parece ocurrir gracias al fondo azul profundo que coloco tras las líneas y que luego el blog desecha, cumplida ya su función apaciguadora.

La semana ha comenzado previsible, pero con reticencias por parte de los alumnos a participar en los debates que promuevo. Los abronco explícitamente, pues tienen un grave problema de desentreno en tareas discursivas y relacionales: son más dados a memorizar y vomitar después en los exámenes lo deglutido. Estoy consiguiendo mis objetivos solo a medias.

De vuelta a la consulta, el ritmo de trabajo es tranquilo, como corresponde a un lunes a primeros de mes, del primer año de crisis. Me proporcionan algún ratito de charla, un par de casos interesantes y muy poca rentabilidad económica.

Almuerzo con una persona muy allegada y, a pesar de lo desastrosa que suele ser la comida diaria –sucedáneo de menú casero- estoy encantado con su presencia, aunque al principio me causa estrés porque no para de hablar y tengo que pelear para hacerlo yo. Espero que se repita, como corresponde a mi relación de parentesco.

La tarde transcurre medianamente productiva en mi cubículo, desde donde veo caer la tarde casi literalmente, de lo pronto que desaparece el sol tras los bloques al otro lado de la plazuela. Los naranjos del centro, fresquísimos en verano, deberían convertirse ahora en olmos para que sus ramas desnudas dejen pasar los rayos de sol de otoño. Como muchos días, dejo la labor que hago para mañana y me propongo levantarme muy temprano. Afortunadamente ya no me desvelo tanto por la noche, por lo que no puedo confiar en el tiempo de insomnio para cumplir con la tarea pendiente.

A última hora, una cita prevista para temas prosaicos me deja una desazón tan deliciosa como inconveniente, que, en mi inconsciencia asumida, prefiero mil veces al silencio de la ausencia. Me va a costar trabajo aprender, si es que me pongo a ello, que no estoy por la labor.

Y así ha transcurrido este día más incierto que clarificador. Tres cojines bajo la cabeza, dos páginas de un libro triste y un rato de ensueño iluso me esperan en el sofa-cama.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Entre cuatro paredes

Es increible como se pasa el tiempo entre cuatro paredes cuando se tienen tareas pendientes, serenidad para hacerlas, o para ponerse a ello, y el día no invita mucho a salir. Ha sido una jormada de encierro voluntario, en el que he alternado los quehaceres, sin terminar nada importante. Se ha ido en levantarme tarde, contestar y enviar correos, preparar el programa de radio de esta semana, grabar la cuña publicitaria del mismo y ver la última carrera de Fórmula 1, donde nuestro Fernando Alonso ha quedado muy bien.

Lo mejor, la doble visita de alguién muy allegado, que además de compañía y comunicación ha resuelto dos cuestiones prácticas, y la merienda con otra persona allegada, con la que tengo que incrementar la relación.

Gran parte del tiempo lo he dedicado a buscar información por internet. A veces son demasiados los sitios donde te la ofrecen pero pocos los de calidad. Es una autentica navegación, pero con niebla densa, que es peor que la noches, pues ni si quiera se ve la orientadora luz de los faros.

Me preocupan actitudes que no deberían importarme y me aplico una autoterapia de ejercicios vocales, preparando la faceta de locutor, de los que obtengo algún resultado. La dicción profesional resulta dificil cuando no es está ni entrenado ni formado, pero todo es cuestión de empeño y regularidad. La información para hacerlo la tengo, las otras condiciones no tanto, pero si se empieza, aunque se interrumpa, puede iniciarse otra vez. Me ha ocurrido antes. Mi experiencia es que consigo la mitad de lo que me propongo en el doble de tiempo del previsto. La otra mitad queda pendiente, por si puedo hacer una segunda ronda, o para otra vida, si es que los orientales tienen razón y existe. Por si acaso, me pido... no se, ser el mismo pero acordándome de donde he metido la pata, aunque no creo que tenga suficiente memoria para tantos errores.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Zumbidos

Los tímpanos zumban después de dos horas de música tecno o disco o como se llamen los ritmos de discoteca, que suenan mucho mejor con los oídos tapados. El sitio estaba atiborrado de gente no mayor de diez años menos que nosotros, aunque no era exclusivamente juvenil. Se me queda grabado el ramalazo de unos ojos negros, literalmente turbadores, que desaparecen entre focos oscilantes y cuerpos relajadamente convulsos. Nos acompaña un soplo de brisa marinera en forma de mujer que ha endulzado la noche. El puntito cachondo, sano y caballeroso, lo hemos puesto nosotros, el grupo de los fieles.

Antes, un ratito con gente allegada, agradable y cariñosa. Previamente, estancia con mi padre, en un insignificante intento de recuperar el tiempo perdido de convivencia. Con él he estado en el cementerio, llevando flores a los ausentes. Me noto extremadamente sensible, pues a penas he podido contener las lagrimas ante las tumbas de mi madre ,que falleció hace treinta años, de mi hermana pequeña –que nos dejó con catorce años hace ya veinticinco- de un bebé de cinco meses que podía haber sido la tercera, y de mi tío el mayor, que también faltó antes de tiempo. Mi padre puso las flores con entereza, que ya está muy bregado en infortunios.

Una persona amiga necesita compañía en la distancia. Aprovecho la tecnología para dársela y me lo agradece. No se da cuenta, aunque a veces se lo digo, de que el favor me lo hace a mí, que así me siento importante para alguien. A última hora leo un correo de quien está lejos debiendo estar cerca. Nos tuvo en vilo pero ya pasó. Su experiencia está siendo intensa y no todo es de color de rosa, pero el pack es completo: lo bueno y lo malo. Si le faltaba madurez, que no es el caso, aquí la va a encontrar a marchas forzadas y de paso nosotros maduraremos también aunque ya en declive.

Bien, un día no gastado en balde.

P.D.- En una sociedad mercantilista como la nuestra, un día en un bien escaso y cuantificable. Cada vez quedan menos y no es para angustiarse sino para saber emplearlos, aunque sea no haciendo nada y estando a gusto por ello.